La búsqueda de la cámara perfecta sin perder la fe

(ni el bolsillo)

Elegir cámara para vídeo es como elegir piso en Madrid: muchas opciones, muchas promesas… y casi ninguna cumple lo que dice. Pero hay momentos en la vida en los que aparece algo especial.

En mi caso fue la Panasonic GH5.
Sí, esa.
La cámara que se convirtió en mi compañera, mi tanque, mi todoterreno audiovisual. Con ella lo grabé todo: trabajos, eventos, proyectos, locuras creativas… y alguna que otra cosa que no debería confesar aquí.

Era perfecta.
Bueno… casi.
Porque su enfoque automático tenía la misma seguridad que yo eligiendo menú cuando tengo hambre: dudaba, dudaba… y luego dudaba un poco más.

Pero aun así, la GH5 fue (y sigue siendo) una cámara mítica.

Y entonces llegó la GH6.
Panasonic la presentó como:

La sucesora, la evolución natural. El “ahora sí que sí”

Y la realidad fue: “Ahora no, gracias”.

Más calor, más peso, más specs… y el mismo autofocus tontorrón.
La GH6 no era mala, pero era como pagar más por lo que ya tenías.
Y yo, que soy de puño cerrao, para tirar el dinero… prefiero tirarlo en objetivos nuevos.

Pero un día, cuando ya no tenía esperanzas, Panasonic dijo:
“Vale, que ya. Aquí la tenéis.”

Y nació la GH7.

Y por fin, amigos y amigas…
👉 SALTO GENERACIONAL REAL.
👉 Autofocus decente.
👉 Calidad brutal.
👉 Specs que importan.
👉 Y esa sensación de: ahora sí «me la compro» sin drama. 

Vamos al lío, que esto merece análisis con gracia.

Antes de hablar de cámaras:

¿qué demonios grabas tú?

Antes de gastarte 2.000 euros como quien compra champú, pregúntate:

  • ¿Haces vídeos para clientes?

  • ¿Eventos?

  • ¿Cortos?

  • ¿Cosas con dron que den envidia?

  • ¿O eres de los que graba a su perro en slow-motion porque sí?

Tu cámara depende de eso.
No del número de megapíxeles ni de si la cámara puede grabar a 8K invertido mientras dices perro miau, miau, miau 3 veces en luna menguante

 

Por qué las mirrorless son la mejor decisión si grabas vídeo

Las mirrorless son el punto perfecto entre:

✔ calidad
✔ portabilidad
✔ precio decente
✔ versatilidad
✔ zero drama

No son ladrillos de cine, pero tampoco juguetes.
Son la herramienta ideal para creativos que quieren calidad sin cargar con un trasto nuclear.

GH5: el amor verdadero

(con sus cositas)

La GH5 es un clásico por una razón:

  • 4K brutal

  • 10-bit

  • Estabilización mágica

  • Construcción de tanque soviético

  • Graba lo que le eches

Pero claro…
El autofocus era como un niño pequeño:
siempre mirando a otro lado. (la GH5 II lo mejoró un poco pero seguia siendo por contraste)

Aun así, vaya cámara.
Una leyenda. (y no tan leyenda, yo sigo usando una GH5 II para mis trabajos «personales» y la GH7 la tengo en el trabajo xq me dieron ese capricho.

 

GH6: el salto que se quedó en tropezón

La GH6 prometía, pero:

  • seguía con AF de contraste (casi igual que la GH5 II)

  • calentaba más que agosto en Bailén en «Villa Candela»

  • pesaba más

  • y sus mejoras reales no justificaban vender tu GH5 para comprarla

Fue como el remake de una película que nadie pidió.
¿Bonita? Sí.
¿Mejor? No necesariamente.

*Mini-tip para quien empieza a jugar con el enfoque manual: Un detalle sencillo que nadie te explica y marca la diferencia: al girar el anillo de enfoque hacia la derecha acercas el plano, y al girarlo hacia la izquierda lo alejas.

Dedica unos minutos a practicarlo hasta que tu mano lo haga sin pensarlo. Es uno de esos pequeños hábitos que te afinan el pulso y te dan control real sobre la cámara.

GH7: ahora sí, Panasonic, ahora sí

Aquí Panasonic se puso seria.
MUY seria.

La GH7 trae:

  • Autofocus por detección de fase (el bueno, el de verdad) un pasote… y soy de los que dicen que debes de usar enfoque manual… pero es q esto es una gozada.
  • 5.7K, ProRes, 10-bit… todo lo rico
  • Audio 32-bit float (Diosito audiovisual te bendiga)
  • Estabilización absurda
  • Mejor rango dinámico
  • Menos drama en todo

Es básicamente una GH5 que ha hecho crossfit, un máster y terapia emocional.
Por fin una evolución de verdad… y sí, vale, me viene bien para reciclar objetivos… y que estoy acostumbradísimo a su interfaz.

Lo que de verdad deberías mirar cuando eliges cámara

✔️ Lo que importa:

  • autofocus bueno

  • estabilización

  • 10-bit

  • LOG decente

  • buena ciencia de color

  • pantalla articulada

  • ergonomía (que no parezca un ladrillo con botones)

  • compatibilidad de lentes

  • fiabilidad

❌ Lo que no importa tanto:

  • megapíxeles por deporte

  • 8K que no vas a usar

  • ISO marciano

  • modos raros que jamás activarás

  • colores de la cámara

  • “lo que dijo un YouTuber que solo graba su set-up”

Cuánto gastar según tu vida real como creador

  • 500–1000 € → mirrorless de entrada súper válidas

  • 1000–1500 € → gama profesional equilibrada

  • 1500–2500 € → donde vive la GH7, y donde todo brilla

  • 3000 €+ → ya entras en cine o en coleccionismo con estilo

Modus operandi de Banjote™:
Compra la cámara que te haga grabar más, no la que te haga llorar al pagarla.  Y si quieres más por menos, Wallapop es un lugar estupendo para encontrar equipazo por pocazo (sí, el chiste es malo, lo siento).

Conclusión final:

GH7 es el salto que la GH6 prometió y nunca cumplió

Vienes de GH5:

Ahora sí merece la pena cambiar. Siempre y cuando te lo puedas/quieras permitir.

Si tienes GH6:

Lo siento. Pero la GH7 es lo que debió ser tu cámara.

Si no tienes ninguna:

La GH7 es una apuesta moderna, estable y sin sustos. Ahora bien… si dejamos el autofoco fuera de la ecuación, la familia GH5 sigue siendo un cuerpo muy serio incluso en 2025. Se mueve con aplomo, aguanta lo que le eches y, lo mejor, hoy puede conseguirse por el precio de cámaras bastante más modestas. Y ojo, en buena luz su AF tampoco se defiende tan mal. Vamos, que todavía tiene más vida de la que muchos le atribuyen.

*No existe la cámara perfecta.

Existe tu cámara: la que se adapta a tus manos, responde como tú piensas y no te hace perder tiempo peleándote con menús o enfoques. Al final todo va de eso, de elegir el equipo que encaje contigo y te deje crear sin fricciones.

En mi caso, terminé quedándome con la gama GH de Panasonic porque cumple lo que necesito y mantiene un equilibrio muy sano entre prestaciones y precio. Y ese precio competitivo no viene solo por el cuerpo, sino por el ecosistema Micro 4/3, donde los objetivos suelen ser más asequibles.

Y aquí viene la clave que muchos novatos pasan por alto: los objetivos importan más que la cámara en el resultado final. Así que tener acceso a ópticas buenas, variadas y que no te vacían la cartera es una ventaja real cuando estás construyendo equipo y aprendiendo a sacarle jugo a cada plano.